martes, 25 de enero de 2011

Las heridas sanan, renacen duelen pero al final mueren

Vivir es una complejidad para algunos mas que para otros, unos lo tienen todo menos lo que no tiene precio, otros mas tienen alguien que los escucha, abraza y besa deseando tener dinero para conseguir salud, es fácil sonreír caminando por la calle al ver a alguien tropezar, un payaso en las inmediaciones de un parque, esa sonrisa es buena, pero es magnifica cuando sale del corazón por estar bien con la familia aunque no se posea dinero para solucionar esos problemas que aquejan; llorar parece ser mas fácil aun, pero la verdad es que no lo es tanto porque demostrar a los demás que nos duele es un tabú, algo que pocos deseamos que los demás conozcan, pero cuando sucede pueden abrirse los sentidos tanto hasta el punto de sentirse morir de las emociones que fluyen, que  no nos dominan a diario, pero que escondemos detrás de una falsedad.

No es facil superar el adios ya sea parcial o permanente, esta herida duele hasta lo mas profundo del alma por no comprender el porque del adios que no importa la forma de ser total que ambas duelen, porque ya no hay soluciones porque el alma esta herida, el tiempo pasa, el olvido llega con el tiempo pero nunca es total, habrá un día que ante algun suceso  florezca y es que duela mas cuando uno cree ya no recordar.

Pasado el tiempo el dolor continua manifestandose, pero la resignación brilla demostrandonos que las cosas suceden por algo, por un bien, no del todo lo quedremos aceptar, pero algo les puedo decir es que de forma personal he aprendido que si alguien muere es porque Dios a sí lo quiere aclarando que no soy fanatica a la religión, pero es con el tiempo en que uno mismo aprende a sanar las heridas hasta que ellas  mueren.

Este texto perdio contexto pero es un momento de sentimientos no controlados y sin estructura.